¡Maldita sea! Yo solo quería que llegara el verano para pasarlo junto a ti, en las preciosas playas de La Côte d'Azur, Almería... Yo solo quería verano por vivir contigo la mejor experiencia de mi vida hasta ahora. Y así ha sido. El problema es que hoy mismo se ha acabado nuestro verano... Hemos vuelto a casa, cada uno a la suya. Y no saber cuándo podré volver a despertarme y verte a mi lado, y sentir el placer de despertarte y los "5 minutos más" que eso conlleva... Me produce tristeza... Al igual que cenar en nuestra terraza, y quedarnos después mirando a la nada y hablando de lo que sea, desde el significado de la vida y lo insignificantes que somos en el universo, hasta ver quién es capaz de quemar más servilletas. Por el puro placer de verte sonreír. ¿Qué puede haber más bonito que verte sonreír? Nada. Absolutamente nada. O simplemente mirarnos antes de dormirnos, y que me digas que tengo los ojos color miel más bonitos del mundo...
Pero, la verdad, para qué vamos a ponernos ñoños o tontucos pudiendo seguir disfrutando de todos los momentos juntos. Jamás pensé que me daría pena que se acabara un verano. Me gusta el invierno, y qué bien lo sabes... Pero este verano... En fin. De todos modos, nos queda tanto, tantos veranos, tanto de todo, porque aunque haya sido tu cumpleaños hace bien poquito, créeme, te queda toda la vida para disfrutar, nos queda toda una vida para viajar, para hacer mil cosas. Nos queda toda una vida repleta de primeras veces.
Descubrir junto a ti es el mejor regalo que puedas hacerme. Quién sabe, quizás en un año estemos en cualquier otro país, intentando hablar cualquier otro idioma.
Por eso y por todo, gracias una vez más. Gracias por haberme regalado el mejor verano de mi vida. Gracias por despertarme por las mañanas cuando te estabas muriendo de sueño, por el simple hecho de hacer que me despertara con buen pie.
Te quiero mucho, y quiero todos y cada uno de nuestros días.

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