Tiempo de silencio, de recapacitar. Mirar en mi interior y sacar fuerza de cualquier sitio. Volver al pasado, una y otra vez. No olvidar.
Creer en nada.
Escuchar sin oír y mirar sin ver.
Necesidad constante de sentirte a mi lado.
Perderme en la pintura del techo de mi habitación y desaparecer bajo la ducha.
No hay más...
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